Acerca del deber cívico

Ante las medidas anunciadas por el Presidente de nuestro país, como profesionales de la educación y ciudadanos que formamos parte de la comunidad, llamamos al corazón y apelamos a la voluntad de los hombres y mujeres de bien para obedecer dichas medidas.

La salud pública es un derecho, y es obligación del Estado garantizarlo, pero también es una Responsabilidad Cívica. Preocuparnos por el bienestar y el progreso de la sociedad a la que se pertenece es deber y responsabilidad de todos y todas. Esta responsabilidad exige ante todo el ejercicio consciente y reflexivo de la libertad personal. Las enseñanza de Jesús son aplicables a este concepto: “Traten a los demás como les gustaría que los traten a ustedes” Lucas 6:31. En otras palabras: No le hagas a otro, lo que no te gusta que te hagan a ti.

El uso reflexivo de esta libertad, nos interpela a buscar, no solo el beneficio personal, sino a proyectarnos en el bienestar común, en realizar acciones que beneficien a la comunidad, en el presente y en el futuro, participando en la vida cotidiana, cumpliendo con los roles y funciones establecidos para cada uno, obedeciendo así los mandamientos establecidos por Dios: “Amaras al Señor tu Dios con todo tu corazón y a tu prójimo como a ti mismo. No hay otro mandamiento mayor que éstos”. Marcos 12:31

Como adultos, ciudadanos responsables seamos de ejemplo para nuestras niñas, niños, adolescentes y jóvenes. Tal como dice la escritura: “Enseña al niño el camino en que debe andar, y aun cuando sea viejo no se apartará de élProverbios 22:6. Este es el mejor momento para educar a nuestras “bendiciones” en valores como la responsabilidad, la lealtad, la solidaridad, pero no solo con palabras, ¡hagámoslo con la práctica! Y así llegará el día que podamos contar a nuestras futuras generaciones, como entre todos y todas nos cuidamos, fuimos responsables y sobre todo… ¡aprendimos la lección!

Porque esto pasará… como pasa todo en la vida.

Marcela Vázquez